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Trailer III de Crónicas del Pueblo Perdido: El Máximo Guardián del Fuego.


 

     Llega el tiempo en que los Leones deben encarar la guerra,

Ondeando honorables al viento de libertad: bandera,

No teman al fuerte, tampoco desprecien al débil,

Pues esto no se compra: su honor, invaluable en esta tierra.

 

    Que nadie falte al respeto, de su grande dignidad, y si alguien se atreviera,

No le muestren compasión, tampoco debilidad ¡Castíguenlos pues cual trueno!

Pues todo lo invaluable: el honor, la dignidad y el valor, se fundan en respeto,

Entre el caos de la muerte y sus familias: están ustedes, esto yo advierto.

 

 


 
 

    Llega el tiempo en que los Leones encaran la gran batalla,

La llamada ya se escucha, se aprestan muy pronto a irse,

Tomen sus armas valientes, yo les mando: no estén tristes,

Si la vida acaba ¡Que mejor que sea en batalla! Por eso den la talla.

 

    Por eso yo hoy les ordeno: aunque dura sea esta guerra,

Manténganse siempre firmes, y lleven siempre felices,

La espada de sus corazones; hijos míos yo les prometo,

Su hazaña será recordada: hasta el final de los tiempos.

 


     Al frente están los Asirios, destructores de nuestro hogar,

Destrozaron a nuestros ancestros, de nuestra zona matriarcal,

Ellos, guerreros horribles, decapitan gente inocente,

Ellos, hombres malditos: de maldición, conjuro latente.

 

    Solo por enfrentarlos, el cielo se ha obscurecido,

Esa es la extensión, de su gran aura, poder maldito,

Cargan sus manos la sangre, de sus víctimas inocentes,

Cargan sus brazos las armas, sedientas de sangre latiente.

 


 

    Dentro de muy poco tiempo, estaremos peleando en batalla,

Por eso venzan al temor, y esparzan fuego de metralla,

Nunca dejen su unidad, porque son sus hermanos en armas,

Sepan moverse al instante, reaccionando con instintiva alma.

 

    En el calor de la lucha nunca duden, o vendrá la espada,

Atravesando su vientre, libera la sangre, y encierra a la muerte,

Sepan que la paz no existe, como nos dijeron esos pacifistas,

Existe una paz interna, y bien se conserva en medio de una guerra.

 



 
 

    Tengan la cabeza fría, pero el alma hirviendo y corazón latiendo,

Porque hoy serán más que hombres, yo los convierto en armas de los Dioses,

No se avergüencen del miedo, porque es compañero de entrenamiento,

Los que aquel vence son mierda, y los que lo vencen: son Semidioses.

 

    El tiempo anda su camino, corriendo implacable, cual ley del destino,

Solo aquel los juzgará después de matarlos, nadie lo ha vencido,

¿De qué lado estarán? ¿Cuándo Él y Dios los llamen a cuentas?

¿Murieron como cobardes o como héroes en esta gran guerra?

 

 

 

    Recuerden en aquellos tiempos, de libertad como gentes felices,

Pues yo confío en recordarles: no toda su vida fueron serviles,

Apelo al espíritu noble, a la gente honorable, a la gente valiente,

Si luchan por su libertad, hoy yo les anuncio hijos míos: ¡Ya son libres!

 

    Cuando yo corra a la batalla únanse a mí los que se saben libres,

Porque todo en esta vida nos cuesta la nuestra, y no somos viles,

Somos gente generosa, damos nuestras vidas por nuestras familias,

Somos personas honradas y vencemos al miedo de las batallas.

 


 

    No teman por la existencia del mal y los grandes peligros,

Buenos son a la salud, nos mantienen fuertes, en guardia e instintos,

Nunca se dejen llevar por falsa codicia, que es mayor tesoro:

Las riquezas invaluables, plantas, animales, personas vivientes.

 

    Pues la verdad no es un arma, es todo un ejército armado y completo,

Vanguardia y retaguardia con todos sus flancos diestros o siniestros,

No existe un solo flanco que tenga a todos los combatientes,

Ningún flanco contendrá a toda la verdad: hay mil vistas sapientes.

 


 

    Esta es la hora culminante, y siempre a nosotros nos llega el momento,

La sombra del segador, que tarde o temprano nos deja sin tiempo,

Si hay un destino es este: la suerte se acaba y es vida la suerte,

Lo único que puedo hacer es herido pelear despreciando a la muerte.

 

    ¡Somos guerreros sagrados porque en el fragor de la lucha forjados!:

Contra el miedo vencedores, y ante el enemigo: ¡Somos más que hombres!

Semejamos a Leones, manadas de Lobos o grandes Halcones,

Nuestros reales estandartes son nuestros arrestos: ¡Somos los mejores!

 

 


     Esta es una nueva era, un rayo ha partido en dos a esta tierra,

La tierra antigua se ha ido, sembrada de miedo por gente cobarde,

He aquí que surge otro mundo, de quienes no temen encarar la muerte,

Heredarán esta tierra los que por justicia se juegan su suerte.

 

    ¡Hijos del monte! ¡Eternos guerreros! ¡De la libertad son soldados!

¡La sangre que hoy derramemos abonará a nuestros hijos su campo!

¡Resistan lo más que puedan! ¡Resistan como el árbol más grueso!

¡Como el León que aún ataca sin importar que lo atraviesa una lanza!

 


 

     Detrás de nuestro enemigo les juro ¡veo el paraíso!,

Con un gran golpe de espada nos jugamos a nuestra tierra,

Ya puedo ver el santuario de la otra vida detrás de la muerte,

Reinos caen, Reinos se elevan, más la ley de virtud: Permanece…”

 


Basada en hechos reales: el libro que relata el cambio fundamental en la historia...

 

Y que ahora volverá a cambiar la historia...

 

Una nueva saga surge... el nacimiento de un poder inimaginable:

 

CRÓNICAS DEL PUEBLO PERDIDO:

EL MÁXIMO GUARDIÁN DEL FUEGO


¿Que fue de las 10 tribus perdidas?

La historia del hombre que desafió al orden establecido...

Y CAMBIÓ EL MUNDO


 

 

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